Bromea con mis sentimientos y déjame llorando, haber si te sientes mejor así, cambiando de opinión a cada rato, sigue jugando a ver si consigues hacerme reir, hombre maduro, según tú. Ya no tienes quince años, ¿entiendes? eres un hombre adulto que todavía no sabe resolver sus conflictos y crea problemas imaginarios, exige lo que no sabe, como las mujeres que tienen pensamientos mágicos, aun esperas que sea yo quien decida por ti.
Yo no tengo la paciencia de estar con alguien que no sabe lo que quiere. Pero aun te amo, y lo sabes, ese es mi gran error, y mi gran esperanza.
Yo sólo quiero un poco de paz a tu lado, para vencer las guerras que tu mismo inventas, por que a mi ya no se me ocurre nada más para crear que un futuro contigo.
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martes, 14 de julio de 2009
sábado, 11 de julio de 2009
Mis ojos antes tenían un mundo cada uno. Ahora son fríos, como vidrios: veo el mundo tras una ventana; antes podía vivir el mundo en las entrañas, lo tocaba...lo sentía...
Quizas Dios debió colocarme en un bello libro de tapas púrpuras y no en el mundo. Quizás Dios espera que sepa para qué me creó, y simplemente no lo sé y espero una señal divina que nunca llegará.
Quizas Dios debió colocarme en un bello libro de tapas púrpuras y no en el mundo. Quizás Dios espera que sepa para qué me creó, y simplemente no lo sé y espero una señal divina que nunca llegará.
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[lo que pasea por mi cabeza]
domingo, 30 de diciembre de 2007
Hay Algo en Tí...
Me inspiras como si algo de tí conociera hace siglos, como si hubiesemos volado juntos antes y me haces sentir que soy una dama, aunque soy una niña todavía... Me ilusionas caballero. Me llenas de eso que no se siente siempre, pero que a mí, me da la vida.
Ven a vivir conmigo, esto que no es un cuento.
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[lo que pasea por mi cabeza]
martes, 2 de octubre de 2007
Cómo transplantarte a mi corazón
Si fuera de verdad una florecita rockera como alguna vez me escribiste, esa olvidada en el viejo hotel, la que colocara la música en esos lugares que pisan las huellas aterradas. Esa que cortas para darme cuando me miras fijo.
Esa florcita que mataron, o la que anda de mano en mano de tu carne, no importa como le llamen, no importa como le miren.
Si esa flor fuese yo, podria tener colores preciosos y luminosos, florecería en primavera y en el polen desparramado en el movimiento de mis pétalos de ciruelo, suavemente, se disiparían muchos amores, muchos recuerdos mirando por la ventana. Se irían, por ejemplo oscuras piedras de mi vida, y alejarse de mi corazoncito parchado, con ese observador mágico que no habla con palabras, podria fugarse ese corazon, o rematarse, buscar una alternativa, poner este corazón en venta.
Si supieras al ritmo que corren mis pensamientos no entenderías en qué minuto pienso. Porque quien entienda el completo significado de esta obra no diría ni una sola sílaba de comentario.
Si me entregaras cada día un pedacito de esa flor que yo fuera, recogido por allí, botado por la calle, entre las hojitas de un árbol, o las plumas de un ave.
Si dieras la última flor de tu vida para mí, o la última flor en tu vida a mí, podría quizás florecer.
Esa florcita que mataron, o la que anda de mano en mano de tu carne, no importa como le llamen, no importa como le miren.
Si esa flor fuese yo, podria tener colores preciosos y luminosos, florecería en primavera y en el polen desparramado en el movimiento de mis pétalos de ciruelo, suavemente, se disiparían muchos amores, muchos recuerdos mirando por la ventana. Se irían, por ejemplo oscuras piedras de mi vida, y alejarse de mi corazoncito parchado, con ese observador mágico que no habla con palabras, podria fugarse ese corazon, o rematarse, buscar una alternativa, poner este corazón en venta.
Si supieras al ritmo que corren mis pensamientos no entenderías en qué minuto pienso. Porque quien entienda el completo significado de esta obra no diría ni una sola sílaba de comentario.
Si me entregaras cada día un pedacito de esa flor que yo fuera, recogido por allí, botado por la calle, entre las hojitas de un árbol, o las plumas de un ave.
Si dieras la última flor de tu vida para mí, o la última flor en tu vida a mí, podría quizás florecer.
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domingo, 9 de septiembre de 2007
Me paso el día
Pensando esto y lo otro, me he pasado estas últimas semanas. Escribiendo lo que quizás algún día publique, la canción que no canté y que amo escuchar, los sonidos que no me atreví a compartir contigo, la culpa de enamorarme siempre del hombre que no me conviene, el casado, el infiel, el mentiroso, el monótono, el ególatra...Todo en el mismo saco, hacen una gelatina mañosa en mi cabeza aburrida, tocada por las gotas de lluvia muerta que cae y cae sin decir por qué, ni cuestionarse absurdamente la vida como yo lo hago todo el tiempo.
Días enteros hablando sola con mi cama vacía, mi frazada cariñosa y mi conejo que conservo como el recuerdo de un buen amor...pero de eso nada queda.
Escucho música viejísima, me mareo oyendo y culpándome de que esa letra me habla, o más bien, le dice al oído a mi conciencia desterrada de la moral que no está bien, que esto, que eso, que aquello.
¡Qué más da! si mi sangre me dice lo contrario y no siento que los remordimientos hagan en mi algo más que cosquillas.
Hace bastante tiempo que no escribía estupideces en papel o en las frías teclas de un computador...Hace años que no colocaba mis ojos en alguien que me hiciera alejarme de lo que amo.
Si dejo de asistir, perdón, creo que no es el motivo que ustedes piensan, es solo que no se merece Dios que le juegue en contra con esas ideas.
Tengo una mescolanza más o menos revoltosa en mis intestinos, canto la maldita canción de Regina Spektor y me doy cuenta, ahora, a última hora, que no me llena, que por qué no canté algo que me cegara a gritar algo que sienta de verdad, como las ganas de verte y hablate bajito, leerte un pedacito de Rayuela y decirte como siempre que soy como la Maga, que tengamos un Rocamadour para poder dejar e irnos por París a vagar, contándote que me pasan cosas tan extrañas como a ellos en la historia, como que cuando rio mucho, despues lloro el doble, por eso no me rio tanto como de pronto quisiera...no me pidas que te sonría todo el día, sé que lo pagaré caro, mantén la mirada fija y firme, pero no te enamores corazoncito, que eres tan dulce y yo tan amarga que puede que nos hostiguemos.
Encuentro todo tan absurdo que no espero que alguien lo lea, pero me sirve para desahogar esa gota que me inunda. Me sirve por lo menos para dejar de soñar un rato que todo está bien y que soy la mala de la película que esconde el cuchillo asesino bajo las faldas.
Si al final siempre termino siendo yo la que sufre, lo supera y se vuelve a enamorar, o acaso he respetado las una y mil veces que he dicho "¡nunca más amo a alguien!".
Y qué, si al fin amar es lo más bello que conozco.
Algún día espero decir un Te amo de corazón, cuando lo sienta y estemos muy lejos, pero muy lejos de aquí, quizás viviendo en un campamento gitano, o bailando cueca en Alemania...
Días enteros hablando sola con mi cama vacía, mi frazada cariñosa y mi conejo que conservo como el recuerdo de un buen amor...pero de eso nada queda.
Escucho música viejísima, me mareo oyendo y culpándome de que esa letra me habla, o más bien, le dice al oído a mi conciencia desterrada de la moral que no está bien, que esto, que eso, que aquello.
¡Qué más da! si mi sangre me dice lo contrario y no siento que los remordimientos hagan en mi algo más que cosquillas.
Hace bastante tiempo que no escribía estupideces en papel o en las frías teclas de un computador...Hace años que no colocaba mis ojos en alguien que me hiciera alejarme de lo que amo.
Si dejo de asistir, perdón, creo que no es el motivo que ustedes piensan, es solo que no se merece Dios que le juegue en contra con esas ideas.
Tengo una mescolanza más o menos revoltosa en mis intestinos, canto la maldita canción de Regina Spektor y me doy cuenta, ahora, a última hora, que no me llena, que por qué no canté algo que me cegara a gritar algo que sienta de verdad, como las ganas de verte y hablate bajito, leerte un pedacito de Rayuela y decirte como siempre que soy como la Maga, que tengamos un Rocamadour para poder dejar e irnos por París a vagar, contándote que me pasan cosas tan extrañas como a ellos en la historia, como que cuando rio mucho, despues lloro el doble, por eso no me rio tanto como de pronto quisiera...no me pidas que te sonría todo el día, sé que lo pagaré caro, mantén la mirada fija y firme, pero no te enamores corazoncito, que eres tan dulce y yo tan amarga que puede que nos hostiguemos.
Encuentro todo tan absurdo que no espero que alguien lo lea, pero me sirve para desahogar esa gota que me inunda. Me sirve por lo menos para dejar de soñar un rato que todo está bien y que soy la mala de la película que esconde el cuchillo asesino bajo las faldas.
Si al final siempre termino siendo yo la que sufre, lo supera y se vuelve a enamorar, o acaso he respetado las una y mil veces que he dicho "¡nunca más amo a alguien!".
Y qué, si al fin amar es lo más bello que conozco.
Algún día espero decir un Te amo de corazón, cuando lo sienta y estemos muy lejos, pero muy lejos de aquí, quizás viviendo en un campamento gitano, o bailando cueca en Alemania...
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